Maduración de 45 días en cámara propia, sellado a fuego vivo y reposado sobre la piedra.
Asador de encina desde 1974. Cocinamos despacio porque el fuego no admite prisa, y el resto lo pone el producto.
Maduración de 45 días en cámara propia, sellado a fuego vivo y reposado sobre la piedra.
Lo que trae el huerto esa semana, pasado por rescoldo y aliñado con aceite de la comarca.
Llega por la mañana, se elige en sala y se hace entero sobre las brasas bajas.
Amasado cada noche y cocido en el mismo horno de leña que lleva funcionando 50 años.
Trabajamos con lo que hay, no con lo que tocaría. Cada semana se ajusta la carta al producto que entra por la puerta: si no está en su punto, no sale a sala.
Bodas, comuniones y comidas de empresa con el mismo criterio que un servicio normal: se cocina igual para diez que para ciento veinte, y el menú se cierra hablando, no eligiendo de una lista.
Más de trescientas referencias, la mitad de bodegas pequeñas que trabajan a mano. Si no sabes qué pedir, lo elegimos contigo en función de lo que vayas a comer.
Talleres de parrilla para grupos reducidos, en la misma cocina donde trabajamos. Se aprende encendiendo, cortando y equivocándose, no mirando una pizarra.
Empezó siendo una casa de comidas con dos mesas y una parrilla de obra. Medio siglo después seguimos en el mismo sitio, con la misma parrilla y con la tercera generación al mando del fuego.
Conocer la casa →“Llevo veinte años yendo y nunca me han preguntado cómo quiero la carne. La sacan como tiene que salir, y siempre tienen razón.”